A simple vista, ambos brillan, son hermosos y llaman la atención. Pero si estás por comprarte unos aros o elegir tu próxima joya, conocer la diferencia entre cubic y strass te va a ayudar a elegir mejor — y a entender por qué el precio varía entre uno y otro.
¿De qué están hechos?
El cubic (su nombre técnico es circonia o circonio cúbico) es un material sintético creado en laboratorio. Se talla y se pule como una piedra preciosa, con facetas bien definidas, tal como un diamante.
El strass, en cambio, es vidrio o cristal (a veces plástico), recubierto por detrás con una lámina metálica que genera el brillo de una piedra.
¿Cuál dura más?
Acá está una de las diferencias más importantes. El cubic es resistente a los rayones y al calor, por eso se puede fundir o soldar directo al metal — como en anillos y aros de plata u oro. Es una unión permanente y mucho más duradera.
El strass es más blando y sensible al calor, así que en joyería se pega en cavidades. Por este motivo su durabilidad y resistencia va a requerir mayores cuidados.
¿Y el brillo?
El cubic tiene un alto índice de refracción: refleja la luz de forma muy parecida a un diamante real, con brillo propio.
El strass, en cambio, depende de esa lámina reflectante de atrás para destellar. Sin ella, su brillo es bastante más apagado.
En resumen
Cubic y strass no son mejores o peores entre sí, son distintos. El cubic se destaca por su durabilidad, resistencia y brillo: una joya que mantiene su encanto intacto con el paso del tiempo, sin importar cuánto la uses. El strass, por su parte, te ofrece apariencia a buen precio — ideal para sumar variedad a tu joyero o salir de un apuro, sin gastar de más.
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